Se inició hoy en Lima, Perú, la VIII Cumbre de las Américas que abordará como tema central la "Gobernanza Democrática en la Lucha contra la Corrupción", un problema urgente para la región que vive una profunda convulsión de sus sistemas democráticos, visiblemente sacudidos por el fenómeno de la corrupción a gran escala.

Lula Da Silva, preso; Cristina de Kirchner procesada en tres causas por corrupción; Pablo Kuczynski, destituido; Ricardo Martinelli, preso y Alejandro Toledo, prófugo. Por primera vez, ex presidentes de  países del continente, se enfrentan a las consecuencias de una corrupción que es “enfermedad crónica” en la región.

El texto aprobado por los Cancilleres en la sesión previa incluye una serie de acciones de lucha contra la corrupción: transparencia y acceso a la información, participación de la sociedad civil en el seguimiento de la gestión gubernamental, protección de los informantes, libertad de expresión, educación en valores democráticos y el rol del sector privado en la lucha contra la corrupción, entre otros.

La VIII Cumbre de las Américas de Lima tiene la opción de establecer un hito en la historia reciente de la región. En el contexto del fracaso de la “experiencia bolivariana”, extendida desde Venezuela a Ecuador, Bolivia y Argentina y con importantes influencias en Brasil, de la mano del PT de Lula, vive la oportunidad de consolidar gobiernos democráticos con vocación de inserción en el orden global que miren hacia el siglo XXI, destierren los populismos demagógicos que han signado sus últimos 70 años y establezcan un nuevo orden en las relaciones continentales.

La VIII Cumbre en Lima otorga además a los gobernantes del hemisferio la oportunidad excepcional de hacer un esfuerzo regional sostenido, para resolver la profunda crisis venezolana.

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