"Beijing aumentará el acceso a sus sectores de servicios y manufactura, a la vez que reducirá los aranceles de importación", dijo Li Kequiang, primer ministro de China en una conferencia de prensa en Beijing.

“La economía de China ha estado tan integrada con la del mundo que cerrar la puerta a ella significaría bloquear nuestro camino hacia el desarrollo”, comentó Li. Expresó su rechazo a una guerra comercial entre Pekín y Washington. “Se ha hablado mucho últimamente de una eventual guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero no tendría sentido alguno, no beneficiaría a ninguna parte”, agregó.

Su declaración va en línea con la del ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, quien el 8 de marzo exhortó al gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, a evitar una escalada de contraataques en el comercio internacional, como consecuencia de la imposición unilateral de aranceles a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio.

Para estimular la economía, destacó, el gobierno de China sigue confiando en viejos recursos, como la inversión en infraestructura y bienes raíces y en la financiación del sector estatal en detrimento de la empresa privada y la orientación al mercado. También planteó que la cantidad de crédito que el gobierno chino está inyectando a la economía se ha incrementado a niveles no vistos desde la crisis financiera mundial y la deuda corporativa ha seguido escalando a nuevas alturas, al tiempo que el gobierno chino está expandiendo drásticamente la inversión en nuevas tecnologías e industrias.

El economista, Méxicoxport.