Un tratado de libre comercio tiene unidos a productores y procesadores de leche. Se trata de dos eslabones de una misma cadena que tradicionalmente han tenido discrepancias por los precios del producto y en cuanto a la visión de mercado.

El tema está en discusión desde el Gobierno anterior. Desde 2018, gremios como Asoleche (de la industria) y Analac (de los productores) han explicado las condiciones desiguales que hay entre Colombia y los países de Oceanía.

El objetivo era hacer una “reflexión interna” y fijar posiciones conjuntas en el marco de la Alianza del Pacífico en asuntos que también forman parte de la discusión, como propiedad intelectual o temas laborales y ambientales. Hace un par de semanas, en México, acordaron hacer una primera reunión entre los jefes negociadores los próximos 5 y 6 de junio, precisamente para retomar los diálogos con los aspirantes a asociados y exponer las conclusiones de estos meses de discusiones internas.

A los volúmenes y la productividad se suma el hecho de que Nueva Zelanda y Australia son países ya abiertos al comercio mundial, con aranceles muy bajos (5 %) o nulos, mientras Colombia tiene altas tasas de protección y mayores restricciones en admisibilidad sanitaria. “No vemos ningún beneficio para el país con ese TLC”, coinciden Asoleche y Analac.

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